Generación Baby Boom y jubilación

En tan solo dos décadas, entre 1957 y 1977, nacieron en España 14 millones de niños, siendo el periodo en el que más nacimientos se registraron en la historia de nuestro país. Es la famosa generación Baby Boom, un hito que probablemente no vuelva a repetirse. Puede sonar un poco a serial “Cuéntame” o a batallas de incipientes abuelos que se jubilarán en los próximos siete años, pero lo cierto es que nacieron bajo el signo del excedente. Y eso del aforo completo o la reserva del derecho de admisión, excusas aparte, dejan huella e imprimen un carácter especial.

Los Baby Boom llega a la jubilación | NorteHispana Seguros

Bienvenidos a la jubilación, hijos del Baby Boom

Durante los próximos diez años se irán jubilando, de forma escalonada, hasta alcanzar un pico en 2042. En esa fecha se incorporarían unos 723.000 potenciales pensionistas, lo que supondría un total de 15 millones de jubilados frente a los 8,7 actuales. Ahí es nada… por mucho que las previsiones apunten a que toca un ocupado por pensionista. Hay que sumar el descenso de la población activa, 690.000 menos en 2025, dato que tensaría un poco más la cuerda. En 2050 habrá en España 217 personas con más de 70 años por cada 100 jóvenes menores de 20, cifra que en 2064 se elevará a 249; es decir, una ratio de 2,5 mayores por cada joven. Sin reforma ni cambio de sistema a la vista, aparte de una caída del 4% de la pensión media para la década que viene, queda buscar alternativas a este constante empobrecimiento. Una buena salida sería un plan de ahorro como complemento a la pensión.

La ley del más fuerte

Fue y es una generación masiva, sobre todo en los años centrales, que dio lugar a una idiosincrasia peculiar que les condicionaría de por vida. Siempre eran muchos, a veces demasiados, para la oferta existente en todos los ámbitos. Sufrieron una suerte de cuello de botella a la que se adaptaron y salieron, incluso, reforzados. Crecieron acostumbrados a esa criba natural, a los números clausus y otras limitaciones que adoptaron sin remedio, como sistema de supervivencia ante la ley del más fuerte.

Enseñanza masificada

En los colegios era normal encontrar hasta cuatro líneas por curso, con clases de 40 alumnos o más. No era fácil sacar nota media en Selectividad para estudiar la carrera elegida y, a menudo, acababan en la segunda opción universitaria. Ya en la facultad, se habilitaba el aula magna donde tranquilamente se codeaban con trescientos compañeros y tenían que madrugar para coger sitio. Para qué hablar de un campus sembrado de ocio,  bibliotecas hasta la bandera o el bar, donde no cabía ni un alfiler. Había gente para todo, en cualquier lado y a cualquier hora. Y, por supuesto, ambiente asegurado.

Todo bajo control

Ante semejante panorama, muchos empezaron a trabajar compaginando estudios, con becas que avalaban experiencia y, al término, el consabido embudo para lograr quedarse con un disputado puesto de trabajo. Entonces, buscaban estabilidad, garantía y seguridad; las claves de una terminología común que nacía de la voluntad. Sabían ocuparse en lugar de preocuparse, un discurso vigente hoy cuando el tiempo cobra un sentido diferente, ya que están en forma y son longevos.

Subieron peldaños despacio pero pisando firme, sabiendo muy bien donde ponían los pies, paso a paso. Luego, llegó la promoción laboral, el compromiso, la hipoteca. Querían tenerlo todo atado y bien atado. Eran y son precavidos. No dejan nada al azar o a la improvisación, tienen todo bajo control en un plan trazado milimétricamente. La competencia les hizo así; sabían de rivalidad, del valor del esfuerzo y medían muy bien el riesgo. Así también a la hora de contemplar hoy un plan de ahorro, porque los hijos del Baby Boom son los nuevos pensionistas que saben mirar al futuro sin sombra de escepticismo.

 

 

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