Cuánto cuesta una incineración y por qué la eligen las familias

España es, con diferencia, el país con más hornos crematorios de Europa según datos facilitados por Panasef, Asociación Nacional de Servicios Funerarios.

El primer horno de estas características en España se inauguró en 1981, pero la opción mayoritaria de las familias durante muchos años continuó siendo la inhumación.

Ha sido en la última década cuando la incineración ha experimentado un aumento considerable. Tanto es así que, según previsiones del sector, en 8 años el porcentaje de cremaciones llegará a superar el 60%. De ahí que el usuario final cada vez esté más interesado en saber cuánto cuesta una incineración.

Estas expectativas de crecimiento se basan en parte en la capacidad de los hornos crematorios. En ‘Radiografía del sector funerario’, un informe elaborado también por Panasef en 2015, se estableció que los 364 hornos disponibles en España tienen capacidad para 1.456 incineraciones al día cuando la demanda es de 419. Es decir, funcionan al 29% de su capacidad.

Aun así, existen capitales de provincia como Málaga, Bilbao o Sevilla en las que las cifras alcanzan el 70% y otras, como Barcelona, se acercan ya al 50%.

Frente a estos datos, en 2015 el porcentaje de cremaciones en nuestro país apenas llegaba al 35%: el incremento es indiscutible.

Cuanto cuesta una incineración y por qué la escogen las familias

Cuánto cuesta una incineración o cremación en España

El precio de cualquier servicio funerario varía en función de la provincia donde se realice, y la incineración no es una excepción. Podemos encontrar precios que oscilan entre los  350€  y los 800€, siendo el precio medio en España 470€.

Ejemplo de tabla de precios medios para algunas provincias:

Provincia Precio de incineración
A Coruña 350 €
Alava 490 €
Alicante 550 €
Almeria 600 €
Asturias 750 €
Badajoz 500 €
Barcelona 400 €
Córdoba 450 €
Granada 600 €
Guipúzcoa 400 €
Madrid 400 €
Sevilla 600 €
Vizcaya 450 €
Zaragoza 400 €

El coste dependerá también de qué servicios estén englobados dentro de la incineración. En algunos casos, por ejemplo, encontraremos que la urna cineraria está incluida y en otros no.

Diferencia de precio entre inhumación e incineración

Habiendo establecido el baremo de precios entre los puede moverse la incineración, falta determinar si realmente elegir esta opción supone un ahorro frente a los entierros tradicionales.

La respuesta, tras analizar los datos disponibles en distintas provincias, es que la incineración suele suponer un ahorro si se opta por guardar la urna en el domicilio o arrojarla al mar siempre y cuando lo hagamos con una biodegradable tal y como obliga la ley.

En el caso de plantearse contratar  un seguro de decesos para que la compañía gestione directamente el servicio funerario no habrá apenas variación en el precio: inhumar o cremar el cuerpo no tendrá repercusión en la prima del seguro.

En qué consiste la cremación y por qué está creciendo su demanda

La cremación es el proceso mediante el cual se reduce el cuerpo de un fallecido a cenizas exponiéndolo a temperaturas superiores a los 800º C.

En un primer momento la incineración supuso un ahorro considerable para las familias ya que permitía eliminar los gastos de la inhumación, lápida y nicho.

Hoy en día, en cambio, la amplia gama de urnas disponibles y la proliferación de columbarios han conseguido que el gasto de la incineración sea casi equiparable al de la inhumación.

¿Cómo es el proceso de cremar a una persona?

Una vez se haya autorizado la incineración, el primer paso consiste en quitar del ataúd cualquier tipo de decoración u ornamentos metálicos. Previamente se habrán extraído del cuerpo marcapasos o válvulas bypass que podrían explotar a altas temperaturas.

Durante aproximadamente dos horas se somete al ataúd a más de 800 ºC. Después se dejarán enfriar las cenizas y tras 30 minutos se pasará a la siguiente fase: la refinación.

La refinación consiste en separar los restos de prótesis o del féretro de los restos humanos hasta que estos últimos adquieren una consistencia casi idéntica a los granos de arena.

De esta forma, la familia recibe, generalmente transcurridas 24 horas desde la incineración, únicamente los restos humanos.

Mapa europeo de la incineración

Si como ya hemos mencionado con anterioridad, España es el país con más hornos crematorios de Europa (358), Madrid es la provincia con más hornos de estas características.

A pesar de este dato, el porcentaje nacional de cremaciones es relativamente bajo aun teniendo en cuenta las expectativas de crecimiento que se manejan en el sector.

Inglaterra, con casi 100 hornos crematorios menos, es, sin embargo, uno de los países con mayor porcentaje de cremaciones: el 73% del total. Le siguen Finlandia y Suecia, con un 72%, y Alemania con un 40% a pesar de contar con 200 hornos crematorios menos que España.

Todos estos países comparten una tendencia común: son los habitantes de los núcleos urbanos y grandes ciudades los que optan por la cremación mientras que en los pueblos más pequeños todavía siguen prefiriendo la inhumación al haber más disponibilidad de tumbas y nichos.

Portugal, 6%, e Italia, 15%, son, por otro lado, los países con menor porcentaje de cremaciones en la Unión Europea, muy probablemente por motivos religiosos.

La incineración en España

En España también se observa el mismo fenómeno que en Europa y la inhumación suele ser la elección preferida en pueblos pequeños mientras que, si nos adentramos en los grandes núcleos urbanos, la incineración/cremación es la opción más elegida para la disposición final del cadáver.

Además del importante peso que tienen las creencias personales en este ámbito, no se puede obviar el juego que desempeñan la disponibilidad de nichos o lápidas – casi siempre menor en las grandes ciudades – y el distinto precio de las mismas en el entorno urbano y rural.

De esta manera, resulta habitual observar que en las grandes ciudades el porcentaje de cremaciones se sitúe en torno al 50%.

Qué hacer con las cenizas de los difuntos

En nuestro país la única norma en vigor sobre los restos de la incineración se promulgó hace más de 40 años cuando solo había un horno crematorio.

En ella se recoge la posibilidad de conservar las cenizas en columbarios habilitados y su esparcimiento ya sea en espacios específicos en cementerios o en la naturaleza, salvo en vías y parques públicos donde no esté permitido hacerlo junto con la urna.

Sin embargo, existen nuevas tendencias que están ganando cada vez más adeptos. Entre ellas destacan la opción de convertir las cenizas en joyas, realizarse un tatuaje con una tinta específica que incluye las cenizas e incluso usar una urna biodegradable de la que crecerá un árbol.

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